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Guinea-Aragón Solidaridad

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Viaje agosto 2012

Quiero empezar este diario pidiendo disculpas por haber tardado tanto en redactarlo, aquí en España todos los voluntarios trabajamos altruistamente para la asociación y esto hace que todo avance despacio. Además esta vez me ha resultado verdaderamente difícil resumir todo lo vivido en este viaje, ya que para que estas memorias sean amenas hay que eliminar muchas cosas que me apetece contar.  Tampoco me considero un buen escritor y esto lo complica aún más. De todas formas espero que os guste todo lo que aquí cuento, lo escribo con todo el cariño del mundo, espero que sirva para que comprendáis un poco más la vida y el sufrimiento de las personas a las que estamos tratando de ayudar y estéis muy satisfechos de vuestra colaboración, puedo aseguraros que ellos os están muy agradecidos y nosotros también, aún más sabiendo los momentos tan difíciles por los que estamos atravesando. Muchísimas gracias a todos por seguir ayudándonos y confiando en nuestra asociación.


Domingo 29 de julio

Empecé mi viaje a las 14:00h (Santiago – Madrid), en Madrid recojo una caja de medicamentos que nuestro equipo de sanidad envió desde Cocentaina a la O.N.G. Aviación Sin Fronteras para que me lo entregaran en mano y evitar los gastos de transporte a Conakry, un empleado de Iberia me ayuda con los bultos y me dirijo a la T4 donde embarco hacia Casablanca y después a mi destino final, Conakry.
Colaborador guineano IbrahimaEsta vez el avión llegó puntual y en el aeropuerto de Conakry no tuve ningún contratiempo, que es lo más habitual a la hora de pasar los controles policiales.  Djibril, como siempre, estaba allí para recibirme, nos dimos un abrazo y nos fuimos a su casa, llegamos sobre las 05:00h de la madrugada hora local, en España las 07:00h, en total 17h de viaje. Antes de acostarnos estuvimos charlando un poco y Djibril me avanzó asuntos que yo aún no conocía y que tuvimos que atender durante mi estancia. Cansados y casi amaneciendo nos fuimos a dormir. Dijibril por la mañana tiene que resolver unos asuntos y yo trabajaré con Ibrahima al cual tengo muchas ganas de saludar. Es uno de nuestros mejores colaboradores, buena persona, con un gran corazón y los niños lo quieren mucho, todos le llaman tontón Ibrahima “tío Ibrahima”. Lleva colaborando con nosotros desde el primer día, sin él este proyecto tampoco se hubiera podido llevar a cabo. Es un joven humilde que proviene de una familia pobre, estuvo ayudándonos más de 3 años sin percibir ningún sueldo, hoy recibe un sueldo mensual de 60€ que poco a poco, según avance nuestra asociación, espero le podamos mejorar. Ibrahima, entre otras cosas se encarga de controlar la asistencia escolar de todos los niños apadrinados, atender los problemas de salud de los mismos con acompañamientos a hospitales, compra de medicamentos, seguimientos, atención a familias, etc…

Lunes 30 de julio

Me levanté a las 08:30h, desayuno con Matilde, la mujer de Djibril y aprovecho para preguntarle sobre la situación del país (tengo la sensación de que algo va mejorando). Ella me cuenta que todo está más tranquilo, hay pocos militares en las calles y menos controles, pero la situación económica ha empeorado. Aunque el franco guineano se está haciendo más fuerte frente al euro y el dólar, curiosamente los productos básicos no se abaratan y se están encareciendo de una forma alarmante por lo que la gente pasa más necesidades.
A las 09:30h llegó Ibrahima, alegre como siempre, con su peculiar sonrisa. Organizamos un poco el plan de trabajo para el día de hoy y sobre las 10:30h nos vamos al Colegio Mohamed Barry, allí nos esperan el director Ousmane Barry, varios profesores del colegio y el doctor Seny Fadiga (Campell) al cual le haremos entrega de todos los medicamentos.

Camino del colegio observo que en las calles se está acumulando más basura de lo habitual, veo también a los niños jugando rodeados de basuras e incluso algún animal muerto. Esto provoca enfermedades como el cólera que en estos momentos está haciendo verdaderos estragos en el país. 

Basura en la calle    Niños jugando en la calle
     
Nos reunimos en el dispensario que está construido en el interior del colegio. Hice una revisión de las obras acometidas recientemente y acordamos volver a reunirnos mañana a las 14:00h para tratar varios asuntos.
Por la tarde visitamos a tres familias de niños apadrinados que  están atravesando momentos muy difíciles, tenemos que encontrar una buena forma de ayudarles. Una de ellas la conocimos el año pasado, huyeron de Sierra Leona, el marido no encuentra trabajo, la mujer vende hojas de batata en el mercado del barrio, tienen tres niños, dos de ellos apadrinados, sus escasos ingresos no dan ni para pagar el pequeño cuarto que habitan y están a punto de ser desahuciados. Si esto ocurre los perderemos y con ellos a los niños, el director me comentó que están progresando muy bien en el colegio, se han adaptado perfectamente destacando por encima de muchos alumnos y está muy orgulloso de ellos. También, avisados por el Dr. Campell, visitamos a dos niños apadrinados que estaban enfermos y les llevamos los medicamentos que necesitaban.

Familia de SierraLeona    Familia de SierraLeona

Regresamos a casa de Djibril sobre las 20:00h, todos mis compañeros son musulmanes y están de ramadán, así que les estoy acompañando en el ayuno, a mediodía nadie para a descansar, la jornada laboral es de 07:00h a 19:00h. Esto me interesa ya que en este viaje hay mucho trabajo que hacer y además a ellos les agrada que les acompañe en este acto.
Djibril ya está en casa y Matilde nos ha preparado una cena riquísima, mientras cenamos intercambiamos impresiones y después nos reunimos para organizar los días de trabajo de este viaje. Ibrahima se marchó sobre las 22:00h, Djibril y yo todavía nos quedamos un rato más y sobre las 23:00h, muy cansados, nos fuimos a dormir.

Martes 31 de julio

Me levanté a las 07:00h, desayuné con Matilde y Djibril, aproveché para preguntarles sobre su situación familiar, ellos tampoco están atravesando un buen momento, tienen una niña de año y medio (Aissa) y hace unos meses adoptaron a Aissata Mané (albina) a la que quieren y tratan como otra hija más. Esta niña estaba apadrinada en la aldea de Diassiya, pero sus padres debido al elevado número de hijos no la podían atender adecuadamente, ahora está en nuestro proyecto de Conakry, su enfermedad precisa cuidados especiales de por vida.  

Niña albinaA  las 10:00h estábamos en el barrio con varios de los niños apadrinados, interesándonos por su situación, hablando con sus padres y haciendo fotos para sus apadrinadores. Así estuvimos hasta que nos reunimos con el director, algunos profesores y el equipo de sanidad. Tenemos muchos asuntos que tratar  tanto de educación como de sanidad y el que más tiempo nos ocupó fue el de apertura, dirección y funcionamiento del dispensario. Llevamos varios meses trabajando en este dispensario, pero aún no tenemos los papeles para su apertura oficial, seguimos precisando más material clínico, necesitamos comprar e instalar unas placas solares para que pueda disponer de luz en cualquier momento y que todos los aparatos funcionen, la farmacia aún no cuenta con todos los medicamentos necesarios y sobre todo, pretendemos que las personas paguen una cuota mensual que oscilará entre 2000 y 5000fr (0.25 y 0.60€) para que la atención médica esté garantizada para todos y el dispensario se pueda mantener por si solo.

Reunión con director y profesores    Reunión con director y profesores

Durante la reunión, los niños jugaban en el patio del colegio y algunos se asomaban a saludarme. Vi a una niña con la cara cubierta de granos (ellos la llaman la enfermedad de Boutón) es muy contagiosa y les deja marcas de por vida, esta niña no está apadrinada sigue en lista de espera y no tiene cobertura sanitaria, Campell la atendió y al día siguiente le compramos los medicamentos, el último día antes de marchar me llevé una gran alegría al verla corretear por la calle prácticamente recuperada.     

Niña antes de ser tratada Campel curando a la niña con enfermedad de Bouton Niña tras el tratamiento
               
Siendo ya las 19:00h damos por finalizada la reunión, ahora tocan los rezos y después ¡a comer! Como no hemos podido tratar todos los asuntos, quedamos para continuar el próximo jueves. Antes de irnos a casa aprovechamos para visitar a Isiaga Cámara, niño apadrinado con una importante minusvalía. Observo que la prótesis, aunque tiene sólo un año, está destrozada, el niño es muy inquieto y no le dura más, así que mañana haremos dos equipos, Djibril y yo trabajaremos juntos mientras Ibrahima recogerá a Issiaga para que el fabricante de prótesis tome las medidas y le haga una nueva.

Isiaga Cámara    Isiaga Cámara

Después pasamos a saludar a la madre de Djibril, ella también ha acogido en su casa a dos niñas apadrinadas de Diassiya, una de ellas con una enfermedad que no tiene cura y dentro de unos años desgraciadamente perderá la visión. Esta mujer, pese a su edad y situación, desde el primer momento se ha involucrado en nuestro proyecto, ayudando en todo lo que puede. No sólo la madre de Djibril, prácticamente toda su familia.
Djibril CamaraPara los que aún no conocen a Djibril, diré que es un joven valiente y luchador, trabajó duro para salir de su país y poder trabajar en Europa. Hace años se marchó a Holanda con un contrato de trabajo y después vino a España, donde nos conocimos. Tres años después de fundar Dimedimali, viendo la necesidad de crear una contraparte que atendiera los proyectos que teníamos en Guinea, tomó la decisión de volver a su país para dirigir y controlar todos los trabajos que allí se realizan. Hoy está casado con Matilde, tienen una niña pequeña y otro bebé en camino, trabaja muy duro, de lunes a domingo, no descansa para que su familia no pase necesidades, percibe un pequeño sueldo por parte de Dimedimali que  algún día esperamos poder mejorar, esto le obliga a hacer otros trabajos, cosa que no le impide dejar de dedicarle ni un minuto a nuestro proyecto. No hay palabras para agradecerle todo lo que hace, a él y a todos los que están allí, que son los que viven la parte más dura de este trabajo.  
A las 21:00h llegamos a casa, cenamos, preparamos el trabajo para mañana y a dormir.

Miércoles 1 de agosto

Ayer quedé con “Papi” para salir temprano a hacer footing. Papi es un chaval de 16 años, sobrino de Matilde. Hoy está lloviendo mucho y esperamos a ver si se calma un poco, aquí en agosto es invierno, época de lluvias, llueve todos los días y a todas horas, muchas calles están anegadas de agua y esta mañana la tormenta es especialmente fuerte. Esperamos media hora y aunque la lluvia persiste, decidimos salir. Las calles están llenas de gente, es curioso como se alegran y se extrañan al mismo tiempo de ver a un blanco corriendo por el barrio, sobre todo los niños, muchos de ellos llaman a otros para que no se pierdan el espectáculo, algunos de los más pequeños se asustan y se esconden detrás de sus madres.
A las 09:00h ya estamos de regreso, desayuno con Djibril y empezamos la jornada, hoy nos desplazaremos hasta el centro de la ciudad para tratar de localizar una empresa que nos haga un presupuesto ajustado y nos de una buena garantía para la compra e instalación de las placas solares que necesita el dispensario. El coche de Djibril está averiado y un vecino nos prestó el suyo, toda una maravilla…

Coche prestado    Calles anegadas de agua
       
Para llegar al centro de la ciudad tardamos casi 3h en recorrer unos 4 km, algunas calles están anegadas y los atascos son terribles.
Al final pudimos localizar un buen distribuidor, de hecho todo el material que vende es canadiense y ofrece buenas garantías, pero una vez elaborado el presupuesto nos llevamos un buen disgusto, 5.500€ sobre los 3.000€ que queríamos gastar, también le añadimos una nevera solar para almacenar medicamentos 1.200€. Cuando regrese a España se volverá a estudiar todo detenidamente y tomaremos una decisión.
Más tarde aprovechamos para hacer el cambio de moneda en la calle, esto no es legal, pero de los 7.200fr que nos paga el banco guineano por 1€, en la calle conseguimos cambiarlo a 8.000fr, todo un logro, hay que comprar medicamentos y ropa para los niños, tenemos que estirar el dinero que he traido de España todo lo posible.
Sobre las 15:00h salimos del centro con intención de pasarnos por el colegio y estudiar el presupuesto con el director y el médico pero sigue lloviendo fuerte, los policías no están dirigiendo el tráfico y todo es un caos, tardamos casi 5h en llegar a casa, nunca vi semejante desorden, la lluvia, el calor, la contaminación, los olores, los ruidos, gritos, pitos, discusiones, insultos, ancianos y minusválidos totalmente empapados y mendigando, cientos de niños vendiendo de todo, comida, pañuelos, perchas, cinturones, etc….  Era como atravesar un gran mercado, hoy no pudimos hacer todo lo previsto, pero cuando llegamos a casa Matilde nos tenía preparada una cena que alegró mucho nuestras caras de fatiga y desesperación. Después de cenar reorganizamos todo el trabajo y antes de acostarnos volvimos a revisar el presupuesto.

Jueves 2 de agosto

Estuvo toda la noche lloviendo y esta mañana sigue igual, el coche de Djibril sigue estropeado y como vamos a estar todo el día en el colegio decidimos coger un taxi, el pobre Djibril tiene que discutir con varios taxistas, ellos al verme siempre suben las tarifas y Djibril siempre se enfada, hoy no ha habido acuerdo, así que haremos la ruta a pie y no estamos cerca, a mitad de camino un amigo nos reconoce y nos lleva hasta el colegio.
Llegamos tarde y ya nos esperaban los niños apadrinados para hacer las fotos que todos los años enviamos a sus apadrinadores, terminamos este trabajo a mediodía, nos quedaron 20 niños por fotografiar, algunos están en los mercados ayudando a sus padres, otros pasando unos días fuera de la ciudad, están de vacaciones y muchos de ellos se van a las aldeas con sus abuelos o familiares, en octubre cuando empiece el colegio terminaremos de hacer estas fotos.
Me reúno con varios profesores para tratar el asunto de los niños que este año repetirán curso, no sé que ha pasado esta vez pero tenemos 20 suspensos, son muchos y esto me tiene muy preocupado, hemos barajado la posibilidad de darles clases de apoyo por las tardes cuando empiece el ciclo escolar y si es necesario también en vacaciones. Además al revisar las notas veo que la mayoría han aprobado con un suficiente, los profesores me explican que la vida de muchos niños es muy difícil y para muchos de ellos es un verdadero logro el mero hecho de aprobar.
Mientras esperamos al director, observo que algunos adultos acompañan a niños enfermos al dispensario y el doctor Campell les atiende amablemente, aprovecho para interesarme por ellos y le pregunto al doctor sobre las enfermedades que padecen, la mayoría están enfermos de cólera y malaria, además casi todos padecen anemias y tienen parásitos en el estómago, le pregunto también sobre la alimentación que reciben por nuestra parte, me dice que es buena pero insuficiente, el presupuesto que tenemos para los menús que sale de la cuota mensual del apadrinador no da más de si, la inflación está encareciendo todos los productos básicos y la gente pasa hambre, además ahora al ser ramadán la comida aún es más cara ya que muchos comerciantes cierran sus tiendas o hacen horarios más cortos por lo que hay más demanda y los precios suben.
Tengo mucha fe en que con el apadrinamiento compartido, dentro de un tiempo podremos aumentar el menú de los niños para que estén mejor atendidos.
En el dispensario a todos los niños les voy regalando un globo, ellos le llaman “tómbola” y les hago un poco de magia, esto les alegra mucho y les arranco unas sonrisas, hace dos años que no les puedo hacer ningún espectáculo de magia, las compañías aéreas ahora son más estrictas en cuanto al equipaje y nosotros ahora le estamos dando prioridad al transporte de medicamentos. El año que viene haré todo lo posible para recuperar esos espectáculos que los hacen tan felices. 

Pepe haciendo sus trucos de magia    Niños y niñas disfrutando del espectáculo de magia
       
El director, puntual como siempre, llega a las 16:00h y empezamos a tratar varios temas, entre ellos el de los niños que han suspendido, acordamos mantener una reunión con los padres de estos niños el día 13 de agosto, sabemos que tienen una vida dura pero es necesario que se impliquen más en la educación de sus hijos, si no es así perderán la ayuda que les ofrecemos, esto ya lo hemos hablado con ellos otras veces y aunque están muy contentos con nuestros proyectos y la ayuda que perciben, parece que no nos prestan mucha atención en este tema, esto nos obliga a dejar fuera del proyecto a dos niños que han suspendido por segunda vez el mismo curso. El director afirma que esto hará que nos hagan más caso, si no somos capaces de que los niños se formen correctamente no conseguimos nada. De todas formas, dentro de unos meses a estos dos niños les daremos la oportunidad de que se vuelvan a unir a nosotros.
Después tratamos varios asuntos sobre el dispensario: cuotas mensuales, materiales clínicos, medicamentos, contabilidad, historiales clínicos, etc. y por último el presupuesto de las placas solares.
Terminamos la reunión sobre las 19:30h y antes de marchar a casa aprovechamos para visitar a la familia de Sierra Leona y al casero que pretende echarles de casa, el total de la deuda asciende a 160.000fr (20€). He liquidado esta deuda de mi bolsillo para tranquilizar a este señor, después nos reunimos con ellos para determinar de que forma les podemos ayudar. Ambas partes tenemos ideas, esta mujer anteriormente en su país de origen trabajó para un señor vendiendo arroz y acordamos comprar 10 sacos de arroz de 50kg para que empiece con la venta de arroz en el puesto que ya tiene en el mercado. Esperamos que esta familia empiece un nuevo negocio que les proporcione mayores ingresos que mejoren su situación y que este problema no se les vuelva a presentar.

Viernes 3 de agosto

Esta mañana amaneció con el cielo despejado, el primer día que veo el sol, así que antes de desayunar aprovecho para salir a hacer un poco de footing. Durante el recorrido, poco a poco, se me han ido acoplando varios niños que me acompañan contentos de ver a un blanco corriendo solo por las calles de Conakry, “Fote! Fote! Bon jour!” (Blanco! Blanco! Buenos días!) me decían, al final creo que serían unos 20 de todas las edades. La gente se reía del espectáculo y la cola de niños que corrían detrás de mí se iba haciendo más grande. Para mí es una sensación agridulce, me alegra mucho ver a los niños como disfrutan acompañándome y a los mayores como se ríen del espectáculo, pero me entristece mucho ver que por donde pasamos todo está sucio y contaminado, las calles llenas de basura y chatarras, la media de edad de los coches que circulan es de unos 30 años, muchos niños van sucios, sin zapatos, harapientos, todo son chabolas y casas mal construidas.
Llegué a casa acompañado de toda la tropa, a Djibril e Ibrahima  también les hizo mucha gracia, me despedí de todos y después de desayunar  empiezo la jornada acompañado de Ibrahima. Hoy queremos visitar más familias de niños apadrinados para conocer su situación y saber si están contentos con la ayuda que perciben.
Al llegar al barrio veo que ya se ha corrido la voz de que estoy en Conakry y varias mujeres me esperan en la calle con sus hijos para ver si los podemos apadrinar, esto me afecta bastante, desgraciadamente en estos momentos debido a la crisis económica que se sufre en España, nos está costando mucho mantener a los apadrinadores que ya colaboran con nosotros y apenas entra gente nueva a colaborar.
En el barrio todos nos conocen y los niños nos van acompañando de casa en casa felices de ver que los españoles no nos olvidamos de ellos.       

Niño/as en Conakry    Niño/as en Conakry        
        
A última hora visitamos el dispensario y nos interesamos por los enfermos, mientras Campell nos explicaba las enfermedades que padecían y los medicamentos que necesitaba para tratarlas.

Sábado 4 de agosto

Esta mañana empezamos en el colegio haciendo entrega de la ropa que le hemos comprado a varios niños apadrinados con la donación extra de sus apadrinadores. Cuando llegamos, los niños ya nos esperaban impacientes, los profesores ya lo tenían todo organizado, por lo que este trabajo lo hicimos rápido y correctamente.

Compra de ropa con los donativos extra de sus apadrinadores  Compra de ropa con los donativos extra de sus apadrinadores  Compra de ropa con los donativos extra de sus apadrinadores
           
Campell nos dio el listado de medicamentos que tenemos que comprar para llevar a la aldea de Diassiya, allí están sufriendo un fuerte brote de cólera y malaria, hay muchos enfermos y por lo que me cuenta Djibril me temo que la situación no será muy diferente a la que vivimos el año pasado.
Antes de ir a comprar los medicamentos y viendo que aún era temprano, aproveché para visitar la “peluquería internacional” de Jimbo y raparme el pelo para estar más cómodo, por lo visto la llaman así desde hace dos años, que es cuando empecé a frecuentar esta maravillosa peluquería.

Peluquería internacional de Jimbo    Peluquería internacional de Jimbo

Después necesitamos casi 5h para conseguir todos los medicamentos, el farmacéutico tuvo que desplazarse hasta el almacén ya que en la farmacia no disponía de suficientes dosis, en todas las farmacias pasa lo mismo, muchas estanterías y pocos medicamentos. Casi todos son importados de Francia y Alemania, esto garantiza su fiabilidad pero su precio es mayor que en Europa por lo que la mayoría de personas no los pueden comprar y acuden al mercado negro donde compran medicamentos chinos de poca fiabilidad que muchas veces lo único que consiguen es empeorar la enfermedad.
Camino de casa aprovechamos para comprar comida y agua para la estancia en Diassiya, también pasamos por el taller mecánico, nuestro coche sigue averiado y el mecánico cree que no lo terminará hasta el lunes, está a la espera de localizar unas piezas que no encuentra, así que para hacer el viaje tendremos que negociar con algún taxista, de esto se encargará Ibrahima que tiene más paciencia y buenos contactos.
La buena noticia es que “por fin ya han arreglado la carretera que une Conakry con Diassiya” los españoles que han venido y han hecho esta ruta seguro que se acordarán de los viajes a Diassiya para toda la vida. Djibril me cuenta que de las 9h que empleábamos para recorrer los 250km ahora sólo se tardan unas 3h ¡una maravilla!
A última hora visitamos un rico africano que tiene buenos contactos en el gobierno, para explicarle nuestros proyectos y ver si nos puede ayudar, este hombre colabora con otras ongs y estaría bien que también nos echara una manita a nosotros.

Domingo 5 de agosto

Esta mañana desayunamos de lujo. Nos hicimos unos bocatas de sardinas con pepino y mayonesa, que hemos acompañado con el famoso Kinkilibá (el kinkilibá es un té africano muy amargo pero muy rico), me encanta. Después del desayuno aprovecho para organizar el equipaje y todas las cosas que nos llevaremos a Diassiya, medicamentos, comida, etc… mientras tanto Djibril e Ibrahima están comprobando que el taxi  reúne las condiciones mínimas para que nos lleve a Diassiya sin problemas. Más tarde aprovecho para repasar todas las anotaciones que traigo, para que no nos quede ningún trabajo sin hacer en la aldea y también organizar todo lo que haremos mañana. Mientras la pequeña Luci, con tan sólo 4 años acaba de venir del mercado con unas verduras y ayuda a Matilde en la cocina. 

Luci en la cocina    Luci ayudando a Matilde

Sobre las 12.00h llegaron Djibril, Campell y el taxista, Ibrahima esta vez no nos acompañará, en Conakry quedan trabajos por hacer y sobre todo tiene que estar pendiente de unos niños que están enfermos. El taxi no tiene mala pinta, un Renault 21 familiar, salimos de casa sobre las 13:00h, los atascos están por todos sitios y aunque el taxista conoce atajos y conduce como Fernando Alonso, tardamos casi 2h en salir de la ciudad, después todo parecía ir bien, la carretera ¡una maravilla! Nada que ver con la de antes.

Carretera a Diassiya ANTES    Carretera a Diassiya AHORA
                                                                              
Pasamos dos controles militares sin problemas hasta que a unos 40km de Diassiya nos volvieron a parar, esta vez nos registraron a fondo y al final descubrieron que el taxista no llevaba el seguro obligatorio (algo habitual), después de estar casi una hora parados y discutiendo el importe de la multa pagamos 40.000fr (unos 5€) y nos dejaron marchar, el taxista además de su habilidad como conductor es todo un comediante, creo que al final nos dejaron marchar para perderlo de vista…
En Diassiya nos esperaban varias familias, y entre los saludos tradicionales llegó el pequeño Lamine Bangoura llorando en brazos de su madre, los dos empapados ya que el día era muy lluvioso. Lamine acababa de caerse de un árbol, tenía una herida en la pierna derecha que sangraba bastante, Campell lo atendió rápidamente y al final fue menos grave de lo que nos parecía en un principio.
Después de las curas, mientras organizaba el equipaje, los medicamentos y el resto de cosas, los demás aprovecharon para rezar antes de la cena y sobre las 8.30h ¡todos a cenar! estamos muy hambrientos, las mujeres han preparado Foot frito, ¡riquísimo! es un fruto grande como una calabaza que cuelga de los árboles y que sabe a patata.

Recogiendo     Recogiendo

Después mientras hacíamos una pequeña tertulia a la luz de las velas llegó Colonel (uno de nuestros voluntarios en Diassiya y profesor del colegio) traía malas noticias, esta tarde murieron en la aldea 3 niños afectados por el cólera. Una de ellos Djeneba Cámara de 4 años, estaba en nuestra lista de espera para ser apadrinada y su foto aparecía en el mes de marzo de nuestro calendario. Me sentí muy mal ya que la conocía, era una niña muy activa y cariñosa. También me sentí culpable, si hubiéramos llegado dos días antes, estas muertes seguro se hubieran evitado, es terrible.
Colonel comenta que este año el cólera está haciendo verdaderos estragos en esta zona. Todos nos fuimos tristes a dormir y sintiendo una gran impotencia.       

Lunes 6 de agosto

A las 05:30h ya estaba todo el mundo desayunando, todos menos yo que he traído una esterilla hinchable que estaba pinchada, he dormido fatal sobre el suelo de cemento y estoy roto, ellos debido al ramadán madrugan para hacer el desayuno y luego se acuestan un rato, hasta que sale el sol.
Nos levantamos sobre las 07:00h, desayuné lo mismo que ellos, las sobras de la cena de anoche acompañadas con un rico kinkilibá y a las 07:30h ya estábamos trabajando.
Mientras Campell se organizaba para atender a varios enfermos que ya esperaban, nos fuimos a buscar un fontanero que arregle el paso de agua potable para las tres fuentes que construimos hace unos meses. El año pasado una empresa empezó a instalar los cables de fibra óptica en Guinea y hace unas semanas pasaron por Diassiya, la instalación va paralela a la carretera, y todo lo que rompen al escavar no lo reparan, (entre ello las tuberías de agua potable de nuestras fuentes), todo el mundo está indignado, pero esta empresa está avalada por el gobierno y hacen caso omiso de todas las quejas.
El que lleven 15 días sin agua potable es muy grave y motivo de muchas enfermedades como el cólera, por lo que intentaremos repararlo hoy mismo.

Fontaneros arreglando las tuberías    Fontaneros arreglando las tuberías
       
Mientras los fontaneros hacían su trabajo vi a dos niños  ataviados con la vestimenta que indica que recientemente les han practicado la circuncisión, deberán vestir estas ropas durante 45 días, que se calcula que es lo que tardará en cicatrizar la herida. Temo que pronto me encontraré con niñas que también vestirán las ropas que indican que han sufrido la escisión, esto es terrible. Los componentes de Dimedimali, españoles o africanos estamos totalmente en contra de estas acciones y es parte de nuestro trabajo informar y sensibilizar a estas gentes de los problemas de salud que esto conlleva para que esta práctica algún día desaparezca.

Niña en Diassiya    Niño con vestimentas de haber practido la circuncisión


Sobre las 10:00h nos reunimos con todos los componentes de Dimedimali en nuestra casa de Diassiya, para que me informen de todos los problemas que han surgido desde mi última visita y de la situación de los proyectos nuevos, entre ellos la cooperativa agrícola en la cual trabajan 50 familias.

Casa Dimedimali en Diassiya    Reunión en Diassiya
   
Esta reunión duró unas 5h, sobre las 15.00h Colonel se va a la ciudad de Kampsar para que le hagan un presupuesto del material necesario para la construcción de las casetas que protegerán las fuentes de agua potable, mientras el resto nos vamos a visitar los nuevos campos de arroz de los cooperativistas.        
El trabajo que están haciendo es impresionante, se han organizado correctamente y tienen buenos proyectos para el futuro. Dimedimali en un principio les ayudó en la organización y gestión, también les compró todo el material necesario para trabajar estas tierras y una parte de lo que recojan irá destinada a la alimentación de los niños apadrinados.
Sobre las 16:00h ya estábamos de regreso, los niños apadrinados ya nos esperaban para hacer las fotos que les enviamos todos los años a sus apadrinadores y aprovechando que el Dr. Campell está con nosotros, a todos se les hará una revisión para detectar y prevenir enfermedades.

Campell haciendo revisiones médicas a los niño/as    Campell haciendo revisiones médicas a los niño/as
            

Es muy triste ver que muchos niños han venido solos y sucios, sus padres están trabajando y no les pueden acompañar, Campell me informa que la mayoría están enfermos, algunos con indicios de paludismo y cólera, otros con fiebres y parásitos en el estómago, hemos tenido que localizar a hermanos mayores y algunos padres para asegurarnos de que tomarán correctamente los medicamentos. Los que están más graves volverán todos los días para comprobar su evolución. Una vez terminadas las revisiones, Campell continúa atendiendo a otros niños y adultos hasta bien tarde.

Martes 7 de agosto

Hoy madrugué un poco más, antes de desayunar aproveché para hacer footing, el paisaje de Diassiya es maravilloso, más aún al amanecer, sería un pecado venir aquí y no salir un día a disfrutarlo. Durante el recorrido pasé por otras aldeas y me encontré con varias personas que iban a trabajar los campos, todos se sorprendían de ver por allí a un blanco solo y corriendo, de lejos ya les escuchaba: "eh..?? fote!! fote!!" (eh..?? un blanco!! un blanco!!) y más se sorprendían cuando pasaba y les daba los buenos días en su idioma… "tanamaki! erquita?" (buenos días! has dormido bien?). Sus caras eran todo un poema, luego se alegraban y entre risas me saludaban y decían: "inuali fote!" (gracias blanco!).
Cuando llegué a Diassiya ya había más de 50 personas esperando a que el Dr. Campell les atendiera.
Más tarde, mientras el doctor atendía a los enfermos, Djibril y yo nos reunimos con la madre de Delphine Seny Doré  (niña apadrinada). El marido de esta mujer las abandonó recientemente debido a que falsificó unos documentos para ejercer como profesor y ahora está buscado por la policía. La situación que atraviesan es complicada, viven de la ayuda que le prestan unos familiares y amigos, esta mujer tuvo 6 hijos, le murieron 2 y ahora atiende a los otros cuatro, además Delphine necesita más atención ya que padece una enfermedad crónica de corazón.
Pretendemos ayudar a esta mujer a iniciar un pequeño negocio que les permita vivir dignamente, nos dice que ve muy viable la venta de pescado ahumado en Diassiya y alrededores, ella compraría el pescado fresco en el puerto de Kamsar, lo prepararía y luego lo vendería, parece ser que este producto está muy solicitado. Para empezar este negocio, necesitará 600.000fr (unos 75€) todos estamos de acuerdo por lo que decidimos ayudarla, Colonel y Baben se encargarán de hacer el seguimiento.

Delphine Seny Doré con su familia    Delphine Seny Doré con su familia

Más tarde Colonel la acompañó a Kamsar y aprovechó para comprar la ropa de los niños apadrinados con la donación extra de sus respectivos apadrinadores. Este año dos de ellos y un socio colaborador han sido muy generosos y con ese dinero hemos podido comprar 5 sacos de arroz de 50kg, Dimedimali comprará 4 sacos más, pretendemos repartir los 450kg de arroz entre todos los niños apadrinados para que este año todos reciban un regalo, además en estos momentos hay escasez de comida y los niños no están bien nutridos.
Mientras Colonel está de compras en Kamsar y Campell sigue atendiendo pacientes, dos cooperativistas nos muestran cuatro nuevas hectáreas de tierra que se pretenden cultivar.

Tierras de cultivo de arroz    Tierras de cultivo de arroz
        
Reunión con el imán de DiassiyaDespués mantuvimos una entrevista con el imán de la aldea, él está muy contento con la labor que estamos haciendo. Dado que he visto varias niñas a las que se les ha practicado la escisión, le hablé sobre todo de este asunto. Él se compromete a ayudarnos, dando unas charlas todos los meses en la mezquita, ya que él también está de acuerdo en que esta tradición va en contra de lo que predica la religión musulmana, atenta contra la salud de las personas y provoca un gran daño en la mujer. Termina diciéndonos que es un camino largo y difícil pero sus palabras nos hacen muy felices.
                                 
De vuelta a casa aprovechamos para comprobar el estado de las fuentes de agua potable y vimos necesaria la construcción de unas casetas que las protejan para que puedan funcionar eficazmente todo el día, algo muy importante y prioritario que evitará la propagación de enfermedades.
Después visitamos a Aissata Cámara, que también estaba enferma, a Aissata la operamos hace dos años. Cuando la conocimos padecía una grave enfermedad (osteomielitis) que estaba muy avanzada, la niña aún no estaba apadrinada, su familia es muy pobre y no podía costear los cuidados que precisaba, ahora está bien, pero debido a las dos operaciones que sufrió, en invierno la humedad le provoca dolores y debe tomar medicación, posiblemente de por vida.
    
Cuando llegamos a casa Campell seguía atendiendo pacientes y Colonel ya había regresado con los 450kg de arroz. También estaba Bintia Cámara que llevaba un rato esperando para que le entregáramos la carta que nos dio su madrina para ella, la cual contenía unos recortables que la hicieron muy feliz.

Aissata Camara   Bintia Cámara con los recortables de su apadrinador

Miércoles 8 de agosto

A las 07:00h ya nos esperaban los niños apadrinados, muchos de ellos acompañados de sus madres para que les entregáramos los regalos y el arroz, así que rápidamente empezamos a organizar el reparto.
     

Entrega de sacos de arroz    Preparando los sacos de arroz

Alli estaba el padre de Agna Cante, (la niña estaba pasando unos días con unos familiares). Agna hace unos meses estuvo enferma y la tuvimos que hospitalizar, ahora está totalmente recuperada. Su padre quería agradecernos toda la atención que le prestamos, esto nos da muchas fuerzas ante los momentos de desánimo que a veces pasamos.
Terminamos de repartir los regalos y el arroz sobre las 11:00h y todos se marcharon contentos.

Entrega de los sacos de arroz    Entrega de la ropa
      
Pero se me hizo un nudo en el estómago cuando vi que quedaron unas 30 madres con sus hijos solicitando que los fotografiáramos para añadirlos a la lista de espera y poderlos apadrinar.
Es muy bueno que las gentes de Diassiya valoren positivamente el trabajo que desarrollamos, pero hoy en día nos cuesta mucho encontrar nuevos apadrinadores y se me cae el mundo encima porque desgraciadamente tardaremos mucho en ayudarlas. En la lista ya hay 26 niños esperando y de momento no podemos hacer mucho más.
Después de explicarles a estas mujeres esta situación, nos fuimos con un ingeniero agrícola que contratamos en la ciudad cercana de Bouké para enseñarle los terrenos y los campos de arroz que trabajan los cooperativistas ya que queremos que nos haga un estudio general de todo el proyecto. Al terminar nos dio un informe positivo de todo lo hecho hasta el momento, y nos dijo que tenemos que construir una acequia que separe las dos hectáreas y dividirlas en parcelas, cinco parcelas por cada hectárea, la tierra es muy buena, además nos dio buenos consejos sobre las hortalizas que se deben plantar. Se precisarán abonos orgánicos e insecticidas para asegurar una buena cosecha.
El precio del saco de abono de 50kg asciende a 235.000fr (30€) y se necesitarán 150kg por hectárea, algo inalcanzable para ellos.

Campos de cultivo de arroz    Campos de cultivo de arroz
      
Sobre las 16:00h seguían llegando madres acompañando a sus hijos enfermos para que Campell los pudiera atender, pero nos estábamos quedando sin medicamentos, Campell alarmado tuvo que partir urgentemente acompañado de dos voluntarios a la ciudad de Kamsar a buscarlos.

Campell atendiendo a los niño/as enfermo/as Campell atendiendo a los niño/as enfermo/as Campell atendiendo a los niño/as enfermo/as
            
Mientras, Djibril y yo aprovechamos para visitar el carpintero que está fabricando los pupitres del colegio, aún nos tiene que servir 80 de ellos. La madera escasea porque el gobierno controla la tala de ciertos árboles, aún así se comprometió a fabricar una media de 10 pupitres por mes.
De regreso visitamos los terrenos donde tenemos previsto construir el futuro dispensario de Diassiya, aunque desgraciadamente esto queda lejos por falta de recursos.

Jueves 9 de agosto

Hoy antes de las 07:00h ya había movimiento en casa, así que desayunamos pronto y mientras Campell se preparaba para atender a la gente que ya esperaba, nos fuimos a Bouke a buscar varios medicamentos que ayer Campell no pudo encontrar en Kamsar, se necesitan con urgencia. Nos costó bastante hacer toda la compra, tuvimos que visitar varias farmacias, un dispensario y un hospital, así y todo hubo algún medicamento que no pudimos encontrar, la única posibilidad será comprarlo dentro de unos días en Conakry y enviarlo por taxi. Regresamos sobre las 14.00h, Campell estaba trabajando y había mucha gente esperando para ser atendida, Campell comprobó que todo estaba correcto, así que nos fuimos a ver a los ancianos del consejo de sabios (ellos son los que gobiernan la aldea) y a varios profesores que nos explicaron sus necesidades más urgentes y problemas, entre ellas la necesidad de construir letrinas en el colegio, algo totalmente prioritario.
Sobre las 18:00h volvimos a casa, Campell estaba agotado pero seguía trabajando, es increíble la cantidad de niños y mayores que enferman por estas fechas, le ayudamos en todo lo que pudimos hasta que anocheció. Luego, después de los rezos, cenamos y los dejé charlando, hoy estoy especialmente nervioso y agotado, necesito un poco de tranquilidad, por las noches antes de dormir aprovecho para leer, esto me relaja y me ayuda a descansar.

Viernes 10 de agosto

Después de una noche con fuertes tormentas, esta mañana sigue lloviendo y pese a ello, como todos los días, varias personas esperan resguardándose de la lluvia como pueden para que el médico las pueda atender, entre ellas veo varios niños, esto empieza a superarme y siento un gran dolor, no nos quedan apenas medicamentos ni tenemos posibilidad de comprar más, Campell pacientemente los atiende dando prioridad a los niños y prescribe recetas que seguramente no podrán pagar. Uno de ellos está grave, tiene cólera y la enfermedad está avanzada, Baben se va con nuestro taxi a Kampsar a comprar los medicamentos necesarios para este niño y para otros de menor gravedad, para ello estoy utilizando mi  dinero y dinero de Dimedimali que estaba pensado para otros proyectos, no puedo hacer otra cosa, es imposible negarles atención.

Campell atendiendo a los niño/as enfermo/as    Campell atendiendo a los niño/as enfermo/as
            

Hoy tenemos previsto regresar a Conakry, estamos esperando que uno de los profesores nos entregue las notas de los niños apadrinados y tengo un pensamiento que me atormenta, si estas notas nos las hubieran entregado ayer que era lo previsto, hoy habríamos madrugado y nos hubiéramos marchado pronto, entonces no habríamos atendido a estos niños y el más grave hubiera fallecido en dos o tres días.
Sé que hemos trabajado mucho y se ha atendido a muchos niños enfermos, algunos muy graves, pero ahora tengo la sensación de que los abandonamos y me siento mal. Los niños apadrinados disponen de la cobertura sanitaria que su apadrinador abona mensualmente, ellos no tendrán problemas, pero hay muchísimos que no lo están y estos quedan abandonados a su suerte.
Sobre las 18:00h partimos para Conakry, todos nos despiden con alegría y nos desean mucha suerte, dicen que rezarán mucho por nosotros, "inuali! Inuali!" (gracias! Gracias!). Estoy triste y por las caras que ponen los demás veo que están igual.
Llevo encima varias recetas que compraremos mañana en Conakry y que enviaremos a Diassiya en uno de los taxis que hacen este trayecto diariamente. Me tranquiliza saber que con la nueva carretera les llegará el mismo día.
A las 21:30h entrábamos en la casa de Djibril, no tuvimos ningún problema en los controles y el coche no sufrió ninguna avería, todo un record… Durante la cena Djibril me comunica que esta madrugada se irá al aeropuerto a recoger a Ousmane, un amigo guineano de 23 años que juega al futbol en el Teruel, llegará esta noche y pasará unos días con nosotros, me alegrará volver a verlo, conozco su historia y es todo un luchador, la última vez que lo vi estaba jugando en el Alcoyano, de esto hace ya dos años.

Sábado 11 de agosto

Hoy no madrugué mucho, me levanté sobre las 08:00h y Ousmane ya andaba por casa, no lo reconocí, está tremendo, ha crecido un montón,  está muy alto y es todo músculos, parece que lo han sacado de una película de ciencia ficción… a su lado parezco pulgarcito.  Él se reía mucho al ver mi cara de sorpresa, nos dimos un fuerte abrazo y charlamos un poco, entre risas me decía que la alimentación y los entrenamientos en España son muy diferentes a lo que él hacía en Guinea. Antes muchas veces no alcanzaba a hacer más de una comida diaria y aunque los entrenamientos eran duros, no eran tan completos.
Coche en el mecánicoDespués de desayunar y tomar unas buenas tazas de Kinkilibá, que Ousmane también echaba mucho de menos, empezamos a trabajar. Mientras Ibrahima acompaña a Ousmane a la embajada española para tramitar unos papeles, Djibril y yo tenemos que comprar los medicamentos para Diassiya. Antes tendremos que recoger el coche del taller, el mecánico nos dice que aún le faltan unas piezas, no tenía dinero para comprarlas, pero que si las compramos, en 2h el coche está funcionando, me temo que 2h africanas puede llegar a ser todo el día… le explicamos la urgencia y salimos rápido acompañados del mecánico, sobre las 14.00h gracias a que varios mecánicos se pusieron manos a la obra el coche estaba funcionando.
                                                                                          
Después volvimos a tener problemas para encontrar ciertos medicamentos necesarios que tampoco encontramos en Kampsar y Bouké, esto es terrible, tuvimos que acompañar al farmacéutico a visitar varios de los almacenes de donde se surte, porque de algunos tampoco tenía suficientes, al final pudimos conseguir todo pero algunos los tuvimos que comprar en el mercado negro, antes comprobé que no fueran chinos ni de procedencia dudosa y que la fecha de caducidad estuviera bien, no pudimos hacer más.
De regreso volvimos a coger atasco y no pudimos llegar a casa hasta las 21:00h, hoy ya no podremos enviar  los medicamentos, es tarde y los taxis que hacen rutas largas ya no salen, los enviaremos mañana por la mañana.
En casa Ousmane nos esperaba hambriento, para él es el primer día de ramadán, aún no está habituado al ayuno y por la cara que pone me parece que le va a costar.

Domingo 12 de agosto

Anoche antes de irme a dormir quedé con Papi y Ousmane para salir temprano a hacer footing, ellos a las 6:30h ya estaban preparados ya que después del madrugón que hacen para desayunar prefirieron no volver a acostarse, me ofrecieron comida pero yo prefiero desayunar más tarde, así aguanto mejor  el ayuno todo día, me dicen que si desayuno pasadas las 07:00h haré trampa. No creo que Alá me lo tenga en cuenta…
Hoy es domingo y pese a que es temprano las calles están llenas de gente que acuden a sus trabajos, aquí no existen los fines de semana, todos los días son laborables y necesarios para llevar algo de comida a casa. Mientras corro veo a muchos niños que ayudan a sus madres a llevar los productos que venderán en el mercado. Se levantan todos los días sobre las 06:00h de la mañana, mientras sus madres preparan los productos que van a vender, los niños con un poco de suerte desayunan las sobras de la cena (si las hay), recogen, limpian en casa y después antes de acudir al colegio ayudan a sus madres a transportar el género.
Antes de salir a buscar el taxi para entregar los medicamentos que compramos ayer, hacemos el cambio de moneda, ayer por teléfono hicimos un tanteo con varios cambistas y no conseguíamos más de 7.800fr por 1€ pero esta mañana mientras hacía footing Djibril localizó a uno que nos lo cambiaba a 8.000fr, así que cambiaré todos los euros que me quedan y no arriesgaré más ya que veo que el cambio va a la baja y aún tenemos que comprar el material escolar y uniformes para el nuevo curso de los niños apadrinados.
A media mañana le entregamos los medicamentos a un taxista de confianza que Ibrahima ya tenía localizado desde ayer y nos aseguró que por la tarde ya estarían en Diassiya, esto me dejó tranquilo, no quiero más retrasos.
Más tarde nos llamó Teodor, un capitán del ejército, familiar de Djibril y nos invitó a comer en su casa. Menuda alegría, Teodor es cristiano, no practica ramadán y come todo tipo de carne, está preparando la parrilla y ya huelo la comida.  Él conoce nuestros proyectos y trabajos, durante la comida se interesó mucho por todo y se ofreció a ayudarnos en lo que necesitáramos.

Lunes 13 de agosto

Hoy a las 10.00h mantuvimos una reunión con varios padres de los niños apadrinados que este año han suspendido el curso. Se les explicó que Dimedimali se hará cargo de costear las clases de apoyo que recibirán, pero si ellos mismos no se implican y se preocupan para que sus hijos estudien, el próximo año si vuelven a suspender perderán toda la ayuda que se les ofrece. Su obligación como padres es estar pendientes de sus hijos, y que aprovechen correctamente la oportunidad que se les ofrece, tenemos varios niños que están en lista de espera que por falta de apadrinadores están fuera de nuestro proyecto y una de las condiciones que solicitamos es que nuestra ayuda esté bien aprovechada, si el niño no estudia, no se consigue avance alguno.
Algunos padres nos dijeron que se sentían avergonzados y propusieron formar una asociación para controlar y atender mejor a estos niños e informarnos de todo lo que pueda acontecer para que esto no vuelva a ocurrir. Nos pareció una buena iniciativa y se acordó una primera reunión para organizar esta asociación el domingo 26 de agosto.
Al terminar la reunión con los padres visitamos el dispensario, hay varios niños enfermos, Oumou Bangoura tiene que quedar ingresada y Campell necesita más medicamentos. El cólera, la malaria y el paludismo, siguen haciendo estragos.

Reunión con los padres    Oumou Bangoura en el dispensario de Conakry
      
Entrega de sacos de arrozA media tarde después de entregarle los medicamentos a Campell, nos fuimos a buscar un almacén de arroz para comprar los 10 sacos que se le entregarán a la familia de Sierra Leona. Como el dinero escasea debido a las continuas compras de medicamentos, Djibril propone comprar de momento sólo 5 sacos de arroz, 250kg. Djibril e Ibrahima controlarán que los están gestionando correctamente y si todo va bien dentro de un mes les enviaremos el dinero para comprar el resto. Me pareció buena idea y a esta familia también, ya que recibieron los sacos de arroz con mucha alegría.

Martes 14 de agosto

Aissa, la hija de Djibril y Matilde, pasó mal la noche, tiene fiebre y diarrea, mal asunto, síntomas de cólera o malaria, la llevamos al dispensario pero Campell observa otros síntomas y ordena una analítica y su ingreso en el hospital.
Aissa en el hospitalEn Conakry hace pocos meses inauguraron el nuevo hospital (el hospital de la amistad guineana y china), recibe este nombre porque lo han construido los chinos que en este país tienen un volumen de negocio muy importante. El hospital es hermoso y grande, pero nadie pensó que los niños también enferman, no existe ninguna planta de sanidad infantil, no me lo puedo creer.
El año pasado visité el gran hospital de Donka, si digo que lo que allí vi se parece a la casa del terror de una feria, tal vez me quede corto. Así que ingresamos a la pequeña Aissa en un pequeño y humilde hospital privado que está especializado en enfermedades infantiles. Este, a pesar de que también es un hospital viejo parece que está mejor, pero dentro veo suciedad, humedades y goteras, las camas y otros materiales están viejos y oxidados, desde la terraza veo que en las paredes se acumula basura, restos de materiales clínicos, medicamentos, restos de comida, etc…
Nada más entrar y antes de recibir cualquier atención tuvimos que pagar, todos los hospitales funcionan igual, da lo mismo que sea privado o del estado, si no pagas no te atienden.
A mediodía vino Ibrahima y nos fuimos al colegio, allí acordamos que a partir de mañana los 20 niños que han suspendido empezarán a recibir clases de apoyo por las mañanas hasta el mes de octubre que es cuando empieza el ciclo escolar, a partir de entonces las clases de apoyo se impartirán por las tardes, esto tendrá un coste de 25.000fr por niño (unos 3€) por mes, después estuvimos toda la tarde tratando de localizar un colegio para Fatou Mané, esta niña está acogida en nuestro proyecto de apadrinamiento especial. Padece una enfermedad que la dejará ciega y todo lo que podemos hacer por ella es darle los medicamentos y vitaminas necesarios para retrasarle la ceguera y buscarle un colegio adecuado. Ibrahima estos días encontró uno que es público y gratuito, esto me preocupa, los colegios públicos son deprimentes, el profesorado no ofrece garantías y suelen estar muy abandonados, por más que hemos buscado no hemos encontrado ningún colegio privado.

Fatou Mané    Fatou Mané con los medicamentos


En el colégio nos atendió un señor muy amable y después de contestar a todas mis preguntas y aclarar todas mis dudas me enseñó las instalaciones, estas estaban mejor de lo que esperaba, si no encontramos otro colegio Fatou tendrá que estudiar aquí, pero aún es pronto. Por nuestra parte seguiremos buscando algo mejor para ella, le proporcionaremos todos los medicamentos y cuidados que precise y continuará estudiando en el colegio Mohamed Barry ya que de momento la visión sólo la pierde por la noche.

Miércoles 15 de agosto

Esta mañana visitamos al oftalmólogo que atiende a los niños apadrinados y nos dijo que en el colegio especial para sordomudos donde acude Sidikiba Kallo (mi ahijado) cree que recientemente abrieron un aula para invidentes, sería fantástico, conozco el colegio y aunque es viejo, está bien conservado y tiene un buen profesorado, así que Ibrahima y yo salimos rápidamente hacia allí, si esta información es correcta Sidikiba y Fatou harían el recorrido juntos y el padre de Sidikiba los acompañaría y los recogería todos los días, sería fantástico y estaríamos tranquilos.
Hoy 15 de agosto aquí también es festivo, pensé que no encontraríamos tráfico pero me equivoqué, además conduzco yo, Aissa sigue ingresada y Djibril está en el hospital con ella. Que yo conduzca el coche es un problema, (Ibrahima no lleva encima el carné) los policías me paran y se inventan cualquier escusa para multarme, cuatro veces me pararon, entre estos imprevistos y el tráfico intenso tardamos casi tres horas en llegar al colegio, que además estaba cerrado, no sabemos si por vacaciones o por el festivo. Normalmente siempre hay un conserje pero no nos abrió nadie, Ibrahima volverá la semana que viene.
Volvimos al barrio, fotografiamos a tres niños apadrinados que la semana pasada estaban fuera de la ciudad y visitamos a las familias de estos. Anochecía cuando volvimos a casa, esta madrugada regreso a España, el vuelo a Casablanca sale a las 03:00h, tengo que preparar la maleta y  Matilde me dijo que prepararía una cena especial para todos.

Jueves 16 de agosto

Pasé todos los controles del aeropuerto de Conakry sin problemas y sobre las 04:00h de la madrugada despegamos hacia Casablanca pero antes haremos una escala en Dakar, en el aeropuerto de Casablanca tuve la oportunidad de conocer a dos cooperantes de Madrid que también regresaban a España, cogíamos el mismo vuelo, pudimos desayunar juntos y compartir experiencias.
Esta vez en Madrid no pude recoger la maleta que se perdió en Casablanca, algo normal en este vuelo pero hasta ahora nunca me había pasado. Llegué a Santiago sobre las 22:00h cansado pero contento de estar en casa.

Viernes 17 de agosto

He decidido añadir un día más a estas memorias porque creo que puede ser interesante describir lo que sentimos todos al regresar a casa después de pasar unos días en Guinea.
Hoy dormí casi hasta mediodía, la sensación de volver a estar en casa es extraña, estoy contento pero al mismo tiempo también estoy triste, pienso que no debería haber vuelto aún, siento que no lo he hecho bien, me invade una sensación de haber abandonado a todos mis amigos guineanos, a los niños y a todos en general, en mi mente han quedado grabadas muchas sonrisas, sonrisas muy sinceras y muy bonitas, sobre todo de los niños.
Sé que hacemos todo lo que podemos y que vamos avanzando poco a poco, me tranquiliza y alegra saber que los niños que están dentro de nuestro proyecto están bien atendidos, pero conozco a muchos niños que no lo están y que también necesitan atención que no puedo evitar  estar triste. No dejo de preguntarme que será ahora de ellos y si el año que viene cuando regrese estarán todos, esta reflexión me provoca frustración.
Anoche cuando llegué a casa tenía de todo, había luz, agua, todo estaba limpio y ordenado, la cena caliente, no había olores extraños, ni mosquitos y otros bichos, dormí en una cama cómoda y limpia, no había humedad, me levanté sin picaduras, desayuné como un rey, lo que se me antojó, porque tenía de todo. A mediodía salgo a hacer unas compras, llevo varios días sin afeitarme y el neceser debe estar todavía en Marruecos, las calles de Santiago están limpias, no se acumulan basuras, el aire no está contaminado, no se oyen ruidos de motores mal carburados y pitidos constantes, el ambiente es seco y cálido, paso por delante de una farmacia y veo que tiene de todo, en el super también hay de todo, puedo comprar cualquier cosa que necesite, todo esto me parece injusto.
Me viene a la mente
uno de los dos voluntarios que conocí en Casablanca, una doctora de 48 años que venía de Togo y llevaba seis meses allí trabajando en un proyecto sanitario, me dijo que estaría unos días de vacaciones en España y luego volvía a África para continuar su labor, la admiro, admiro a todas las personas como ella, nosotros estamos dos o tres semanas y nos volvemos, siento que esto no tiene ningún mérito.
Sé que para que nuestra asociación funcione, el trabajo no está solamente en Guinea, aquí también hay mucho trabajo que hacer, también sé que el equipo de voluntarios que tenemos en Guinea es maravilloso y están muy comprometidos, pero ellos allí no tienen nada y yo ahora tengo de todo.
Amigo Djibril, tú también eres una de las personas a las que admiro, trabajaste duro para venir a Europa y lo conseguiste, tenías todo lo que soñabas pero después de nueve años decidiste volver a Guinea para ayudar a los tuyos y controlar desde allí nuestros proyectos, por eso te admiro y también te pido perdón, a veces no compartimos las mismas ideas y discrepamos, esto nos hace más fuertes a nosotros y a Dimedimali, pero desde aquí nosotros controlamos vuestro trabajo y a veces cuando las cosas no salen bien os criticamos y juzgamos, a vosotros que estáis ahí, trabajando sin medios, sufriendo como cualquier otra persona. Vosotros sin embargo aceptáis nuestras críticas y hacéis todo lo que podéis y más aún, por eso os pido perdón y por eso trabajamos nosotros aquí, no sólo para ayudar a los niños y niñas que están dentro de nuestro proyecto, también para que vuestra situación pueda mejorar.
No me siento bien, pero doy gracias a Dios por la oportunidad de tener este sentimiento que hace que mis valores se mantengan vivos y fuertes. Todos deberíamos visitaros alguna vez, tocar y compartir vuestro día a día, estoy seguro que si todos hiciéramos esto el mundo no sería como es.


Pepe MontaudTermino estas memorias contando una experiencia más por la que también estoy agradecido, ahora entenderé más lo que sienten los enfermos que atendemos, ya que vine de África incubando un virus que despertó el viernes por la noche y que me mandó dos días al hospital con los mismos síntomas que vi allí, eso si, a mi aquí no me faltó de nada, me atendieron en un buen hospital, en ningún momento me preguntaron si tenía dinero para pagar las curas, me dieron una buena habitación con una cama limpia y cómoda, me trataron varios médicos y no tuve que preocuparme de buscar ningún medicamento.

           Pepe Montaud

    

¡Gracias Pepe por compartir con nosotros tus experiencias!