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Guinea-Aragón Solidaridad

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Optimismo y alta participación

Los guineanos acudieron ayer a votar con ganas e ilusión en una esperada segunda vuelta electoral para elegir al que se convertirá en el primer presidente civil del país tras su independencia de Francia en 1958.

La calma y la alta participación fueron la tónica de una jornada que se desarrolló sin mayores incidentes, pese a los temores iniciales de enfrentamientos entre las dos etnias mayoritarias del país, los peul y los malinke, respectivamente, representadas por los dos candidatos más votados en la primera vuelta de junio: el ex primer ministro Cello Dalein Diallo, de la Unión de Fuerzas Democráticas (UFCG) y el opositor Alphan Conde, del Movimiento Popular de Guinea (RPG).

Pese a la calma aparente, no se descartan incidentes ante el anuncio de los resultados definitivos, que se prevé se conozcan en los próximos días. Ante las temidas acusaciones de fraude que ya salieron a la luz en junio, ambos candidatos hicieron un llamamiento a la calma antes y durante las elecciones. La violencia podría dar al traste con una transición a la democracia muy aplaudida en la comunidad internacional.

La tensión sí se vivió sin embargo en Madrid, donde ciudadanos partidarios de los dos candidatos de Guinea Conakry se enfrentaron en el colegio público que hacía de colegio electoral. Según informaron diversas agencias, siete guineanos resultaron heridos de diversa consideración además de un policía nacional. Los partidarios de Cello Dalein Diallo y Alphan Conde respectivamente se enfrentaron acusándose mutuamente de corrupción y pucherazo, provocando que el colegio fuera desalojado por agentes antidisturbios e impidiendo que otros ciudadanos guineanos ejercieran su derecho al voto. Además, el embajador guineano en España tuvo que refugiarse en el centro escolar, que abandonó escoltado por agentes de la policía nacional.

Nervios por el retraso

La incompetencia de la comisión electoral, los desacuerdos entre los dos candidatos y la violencia entre los diferentes simpatizantes han retrasado una cita con las urnas que la comunidad internacional aplaude por su intención de encauzar al país en la senda democrática.

En la víspera de las elecciones, Cello Dalein Diallo insistió en su "compromiso para celebrar unas elecciones pacíficas, libres y democráticas en todo el país" al tiempo que instó "a todos los ciudadanos a ejercer su derecho cívico en paz, tranquilidad y serenidad... y a hacer del 7 de noviembre y del periodo postelectoral un momento histórico de descubrimiento de la hermandad". Por su parte, Conde exigió a "todas las autoridades a hacer un esfuerzo para garantizar la seguridad en todo el país".

Las elecciones de ayer en Guinea Conakry aspiran a marcar un punto y aparte en la historia autocrática del país y a encauzarlo por la senda democrática. Tras 21 meses de poder de la junta militar que se instauró tras el fallecimiento del histórico líder Lansana Conté en diciembre de 2008 (tras ostentar el cargo durante un cuarto de siglo), los guineanos acudieron ayer a las urnas en las consideradas como las primeras elecciones libres y transparentes desde la independencia del país de Francia a finales de los años 50. Unos comicios que aspiran también a ser un modelo en la región, donde conviven regímenes de dudoso calado democráticos como Guinea Bissau, Senegal y Costa de Marfil.

Guinea Conakry es un país rico en bauxita, diamantes, oro y hierro, materias primas cotizadas al alza en el mercado internacional. Sin embargo, sus 10 millones de habitantes siguen empobrecidos, con una renta per cápita de apenas 1.000 dólares, que le sitúa entre los 15 países más pobres del mundo, según el World Factbook de la CIA.